En este artículo me gustaría hablar de lo que a mi me hace ir cada semana tras la becada.
Esta caza es una actividad apasionante y el que no está dispuesto a sufrir no se apasiona por ella. A los que sí nos gusta ir tras estas aves estamos todos los días del año recordando lances e imaginando los días venideros tras ella. Nos gusta conversar o leer todo lo que tenga relación con nuestra pasión. Los principales temas del becadero yo diría que son los perros, las becadas, los cotos, y por último cartuchos y armas, por este orden.
Como cazador de becadas me apasiona lo que he citado en primer término, los perros, en concreto los de muestra, que son los que hacen servir casi la totalidad de becaderos. Tengo que decir que nunca he cazado con Spaniels aunque se hacían servir en la Francia de los siglos XIX y XX funcionando con más éxito que las razas de muestra, cuando las becadas resabiadas ya no se dejaban parar por los perros de muestra. Describiré lo que yo le pido a un perro de muestra para cazar becadas.
Ante todo ha de ser un perro inteligente y apasionado. Según mi opinión si está mermado de una de estas dos cualidades no será un perro digno para el duelo con la Dama, si bien es cierto que la mayoría de perros mostrarán alguna de aquellas becadas inexpertas o recién llegadas y extasiadas por el viaje, no alcanzará el nivel para medirse con aquellas becadas más exigentes, las que nos hacen disfrutar y sufrir a perros y cazadores, las que saben defenderse, las que ya han sido tiroteadas, algunas de ellas con gran experiencia como demuestran anillamientos realizados que llegan a alcanzar los 12 años de edad incluso se tuvo noticia de una abatida, anillada 17 años antes, gran bagaje pues que unido a... no diré su inteligencia pero sí su especial forma de saber defenderse y escapar de las situaciones más comprometidas, hacen de ella un ave difícil de cazar.
El perro inteligente aprenderá a entender esta caza. A tomar las distancias que en cada situación serán diferentes, ya sea por la propia becada, por la vegetación o la orografía del terreno, temperatura, sequedad, etc. Se dará cuenta de si la becada que está intentando bloquear aguanta la presión o es huidiza, a esperar a que nos coloquemos para servirle, aprenderá a rebuscar cuando se nos fue, sabrá leer el bosque, no se nos perderá por mucho terreno que recorra, encontrándola en ocasiones en lugares en los que nosotros ni siquiera hubiéramos imaginado, en definitiva aprenderá a cazar la becada.
Un perro apasionado en esta caza también ha de ser un perro poderoso y resistente para moverse por terrenos a menudo sucios y con fuertes pendientes, que no gaste un gramo de fuerza en balde, particularmente me pone muy nervioso cuando veo un perro que pasa alegremente varias veces por el mismo sitio sin motivo alguno, como se suele decir, ha de ser un perro que cace sin caza. Que el día que no encuentre ni un rastro y lleve varias horas cazando y su cabeza por el motivo que sea le ordene que ha de entrar en una maleza o subir una penosa torrentera, el corazón le acompañe y sepa sufrir.
Cualquier perro caza y cazará todo el día sin decaer si hay caza, y será el mejor perro del mundo, ese día al menos, pero... y si no hay caza, andará por el bosque, por las fuertes pendientes, por las zarzas, el brezo o el boj espeso con la misma euforia con la que iba el día que sí había caza? No si no es un perro apasionado.
A mi particularmente también me gusta ver una buena mecánica, que se ajuste al estandar de su raza, que en el contacto con la caza tenga una guía y una muestra expresiva, que sepa usar su nariz y con muestra y patrón naturales. Pero en definitiva, para cazar becadas si no es un perro inteligente y apasionado, para mi no es un perro válido en esta modalidad.
Jordi Barbeta
Responsable de Cinofilia CCB