Hola a todos,
para mi la respuesta, como ya se ha dicho, es que ahora mismo no existen perros Laverack ni Lewellin. Los perros grandes y pequeños de hoy día corresponden más a las tendencias de los criadores y jueces de setters de exposición o lineas de setters de trabajo, utilizados, salvo excepciones, en los concursos y para cazar. Es decir que nada que ver los tamaños de los perros actuales con los perros criados hace 100 o 150 años en las Islas Británicas.
De los escritos de la época voy a extraer la siguiente información para tratar de aclarar ese tema. Edward Laverack fue un apasionado cazador y pescador. En la búsqueda de su perro ideal intentó mejorar, a su gusto, unas corrientes de sangre o familias como se les conocía entonces. Buscó homogeneizar sus perros y hacerlos grandes cazadores, resistentes – habla de cazar cada día durante tres semanas seguidas de 8 o 10 horas-, llenos de valor, con nariz y rápidos, aquí rápidos no creo que se refiera a la rapidez que entendemos hoy en día, sino más rápidos que los perros de la época.

Después de recorrer infinidad perreras durante años, al fin encontró una pareja de perros que entendió que era lo que más se parecía a lo que estaba buscando, eran PONTO y OLD MOLL. Empezó así su particular cría basada en una severa consanguinidad durante muchos años. Cuando intentó introducir sangre nueva no quedaba satisfecho lo que hacía que cada vez estuviera más convencido de cerrar la sangre sobre su propia familia de perros. Siendo ya un anciano Laverack reconoce que algo ha hecho mal, ya que de una treintena de ejemplares tan solo ha producido un cachorro en los últimos años.
Edward Laverack deja claro que entre los ejemplares de manto Blue Belton (blancos y negros o azulado) o de manto Lemon and white belton (blanco y naranja), no existía ninguna diferencia, eran la misma familia, tan bravos e intrépidos podían ser unos como otros.
Llewelin años más tarde que Laverack comenzará la búsqueda de su propio perro ideal. Provenía de una familia noble de provincias, gastó mucho dinero además de tiempo y esfuerzo, y después de años de buscar, cruzar, cazar y concursar encontró la familia setter de Laverack y decidió que era lo que estaba buscando. Lo tenían todo, o casi todo. Después de tanta consanguinidad estos perros habían perdido la inteligencia, eran excesivamente nerviosos y excitables, difíciles de governar. Enseguida se dió cuenta que tendría que retemplar la sangre.

Apareció entonces en los Field Trials un setter llamado Duke, pronto fue considerado uno de los mejores setter de Inglaterra. Más tarde aparecieron también en las pruebas de campo dos hijos suyos Dan y Dick, eran perros grandes, fuertes –Dan medía 73 cm a la cruz-, airosos, siempre con la cabeza alta, llenos de coraje y de osamenta y potencia enormes. Sir Purcell Llewelin creyó ver en estos dos hermanos lo que le hacía falta, compró esos dos perros y dos hermanas de éstos.
El éxito fue total. Fue una mezcla de los finos Laverack con la raza más basta de Dan y Dora, éstos últimos aportaron la talla, los huesos y la potencia que le faltaba a los primeros. Continuó su cría con estas familias pero siempre cruzándolas con la sangre de sus Laverack, y una vez agotada ésta tuvo que recurrir a otras perreras que tenían medias sangres Laverack y que destacaban en las pruebas en los Field Trial.
Según J.M. Pilard, Laverack fue quién durante 52 de cría fijó la raza, Llewellin, durante 56 años de cría la salvó, y Humphrey tras 69 años la reafirmó. No sé si con esto queda aclarado el tema de la talla de los setter. Está claro que no se puede llegar a una conclusión sin antes haber leído y valorado la información que tenemos de aquella época.
Aún así yo creo que más grandes fueron los perros de Llewellin y más menudos los de Laverack, pero nada tiene que ver esta diferencia de tamaño con la actual.
Jordi Barbeta.